martes, 30 de agosto de 2011

Esperando el otoño...

Sonrió. Llevaba meses esperando a que llegara aquel día. Esperaba el otoño como quien espera los regalos de Navidad.
Se levantaba y miraba por la ventana al cielo azul. Después bajaba los ojos hacia la verde hierba. Guardaba la chaqueta verde en el armario y contaba las horas que faltaban para ir a dormir.
Al llegar la medianoche abría las persianas, sacaba la chaqueta verde y la planchaba con cuidado. La dejaba sobre el respaldo de la silla a los pies de la cama, por si acaso al día siguiente el otoño llegaba sin avisar.
Hasta que un día llegó, como llegan los regalos de Navidad. Al mirar por la ventana ahí estaba, cielo gris otra vez. Bajó los ojos hacia la verde hierba y ahí estaba también, como si un duendecillo hubiese colocado ahí aquella hoja marrón delicadamente sobre la hierba.
Sonrió. Cogió su chaqueta verde y se la puso mientras bajaba a saltos las escaleras que la separaban de la calle. Sonreía.
Al entrar en la estación compró un café para llevar.
Esperaba en el andén la llegada de un tren, con su chaqueta verde y un café, conteniendo la emoción de salir corriendo a abrazar a alguien que quieres mucho y hace tiempo que no ves.
Esperaba en el andén, chaqueta verde y un café, porque sabía que el otoño llegaba en ese tren.

Esperaba en el andén,
chaqueta verde y un café,
porque sabía que él
llegaba en ese tren.

Capuchas de LLuvia


La mañana pinta bien,
cielo gris otra vez,
chaqueta verde y un café.
Esperando en el andén
a que llegue mi tren,
pensando en él me siento bien.

Qué genial que sea en otoño
el principio del amor,
pues no podrás quejarte
de que al abrazarte
te dé calor.

Y podremos dar paseos
por parques de tu ciudad,
con capuchas de lluvia
mi mano en la tuya
mientras las hojas caen.

La noche pinta mejor
pues vuelvo a oír tu voz
tranquila tras el altavoz.
Al colgar mi corazón
palpita de emoción
debajo de mi edredón.

Qué genial que sea en otoño 
el principio del amor,
pues no podrás quejarte
de que al abrazarte
te dé calor.

Podremos quedar en casa,
no hacer nada en especial.
En tu cama tumbados
mil besos y abrazos
te podré dar.

Aaaaaah, aaaaaaah, aaaaaah,aaaaaahaaaaah
Aaaaaah,aaaaaaah,aaaaaaaahaaah

Qué genial que sea en otoño
el principio del amor,
pues no podrás quejarte
de que al abrazarte
te dé calor.

Y podremos dar paseos
por parques de tu ciudad,
con capuchas de lluvia
mi mano en la tuya
mientras las hojas caen.
Todo el verano esperando
este cambio de estación
y ahora que ha llegado
resulta ser aún mejor. 

domingo, 28 de agosto de 2011

los caminos de Fantasía

"Los caminos de Fantasía (...) sólo puedes encontrarlos con tus deseos. Y sólo puedes ir de un deseo a otro. Lo que no deseas te resultará inalcanzable. Eso es lo que significan aquí las palabras 'cerca' y 'lejos'. Y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. Tienes que querer ir a otro. Tienes que dejarte llevar por tus deseos."

La Histoira Interminable, Michael Ende

tras esta realidad se esconde mi verdad

Entonces se giró lentamente y se acercó a sus ojos. Luego susurró, escupiendo con asco cada una de las palabras:
- No tienes ni idea. ¿Cuándo te darás cuenta de que nada es lo que parece? ¿Cuándo verás la máscara que cubre cada rostro? ¿Cuándo comprenderás que es sólo una máscara, una sombra, una ficción? Crees conocerme, pero esto no soy yo. Tras esta realidad se esconde mi verdad.Y sin saberlo te atreves a juzgarme. Y te compadeces de mí por saber la verdad... ¿Sabes lo que veo yo en tus ojos? Sombras. De la hipocresía no se salva nadie y tú no eres el elegido... No sientas lástima por mí, siéntela por ti.

viernes, 26 de agosto de 2011

algo terminó y algo comenzó

"Y al punto se encontraron otra vez en la cama, sobre las retorcidas sábanas, todavía calientes y oliendo a sueño. Y comenzaron a buscarse de nuevo mutuamente, y se buscaron largo tiempo y con mucha paciencia, y la seguridad de que se encontrarían los embargaba de felicidad y alegría, y la felicidad y la alegría atravesaban todo lo que  hacían. Y aunque los dos eran tan diferentes, comprendieron, como siempre, que no eran diferencias de las que separan sino de las que unen y enlazan tan fuertemente como la entalladura de labrada con el hacha donde se juntan las vigas de las cuales va naciendo una casa. Y fue como la primera vez, cuando ella lo embriagó con su deslumbrante desnudez y su violento deseo y a ella la embriagó la delicadeza y la sensibilidad de él. Y como la primera vez ella quiso decírselo, pero él la detuvo y con un beso y unas caricias privó a sus palabras de todo sentido. Y luego, cuando él quiso decírselo a ella, no pudo alzar la voz y luego la felicidad y el placer cayeron sobre ellos como una fuerza capaz de destruir montañas y hubo algo que fue un grito sin sonido  y el mundo dejó de existir, algo terminó y algo comenzó, y algo perduró y hubo silencio, silencio y paz."

Relato "Algo empieza, algo acaba" en
Camino sin retorno  de Andrej Sapkowski
Y embriaguez.

jueves, 11 de agosto de 2011

Sin maletas de cartón


No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación... Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster... Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".
No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. ... No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.
Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, ...
No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. ... Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.
En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras ... Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.
No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo ... que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.
... Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.