jueves, 13 de diciembre de 2012

de repente

Y de repente irrumpes de nuevo en mi vida. Apareces otra vez como si nunca te hubieses ido. Como si todos estos años hubiesen sido a penas unos días de una semana que todavía no ha acabado. Me haces volver a creer en todo lo que fuimos. Vuelves a llenar mis listas de llamadas y de mensajes mi buzón. Por un segundo vuelvo a creer que antes de dormir tu último pensamiento soy yo. Vuelvo a sentir como si pudiéramos estar juntos para siempre, luchando juntos contra el mundo. Como si pudiera cerrar los ojos, soplar esa pestaña, abrirlos y ver que sigues siendo real.

martes, 11 de diciembre de 2012

los duendecillos y las parcas


La vida está compuesta de pequeñas bromas. Cada día estoy más convencida de que en algún lugar del remoto universo un duendecillo corretea entre los hilos que cuidadosamente tejen las tres parcas. Ellas no saben lo que están tejiendo, tan solo tricotan, una y otra vez, sonando sus agujas igual que suenan ahora las teclas de mi máquina de escribir. Tejiendo hilos sin sentido, tan solo impulsadas por la fuerza de algo que no puedes dejar de hacer porque hace tanto que lo haces que no hay fuerza en el mundo capaz de pararte, aunque ya no seas consciente de lo que tienes entre las manos. Míralas, tres viejecitas decrépitas, con la cabeza ladeada, los ojos semicerrados y conteniendo cada uno de sus suspiros no pueden dejar de mover sus endebles bracitos y las agujas que se encuentran al final de estos. Los hilos salen de entre sus dedos, nuevos y brillantes, pero enseguida se mezclan con el polvo acumulado de años en el suelo. En ese mismo suelo se encuentran unos pequeños seres, delgaduchos o regordetes, pero siempre saltarines. Enredan hilos, desenredan madejas, cortan hebras. Se esconden entre los ovillos, se lanzan los flecos que sobran. Parecen sumidos en inocentes juegos, ellos saben perfectamente que sus danzas entre los pies de las parcas están cambiando nuestras vidas.

Un hilo de oro, John Melhuish Strudwick

lunes, 26 de noviembre de 2012

Amor literato

En cambio, aquellos personajes de romance, aquellos galanes y galanas, vivían en la eternidad de días que no acababan, en noches que se alargaban en un amanecer que nunca llegaría. Besos distantes, abrazos imperceptibles... Era el amor de los poetas, el amor literato.

martes, 13 de noviembre de 2012

Instrucciones para llorar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar

miércoles, 7 de noviembre de 2012

cuatro puertas

"Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.

La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda puerta es el olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo lo cura todo" es falso. El tiempo cura la mayor parte de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.

La tercera puerta es la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es sólo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño. O eso nos han enseñado."

sábado, 3 de noviembre de 2012

fake plastic trees

Haber escuchado mil veces una canción y darse cuenta de repente, un día, que en ese preciso instante parece que está escrita para ti. Y no poder dejar de escucharla, una y otra vez, en una triste y lluviosa tarde de otoño.


jueves, 1 de noviembre de 2012

per-fec-to

Durante meses imaginé de todas las formas posibles como aquello debería pasar. Cuando sucedió supe simplemente que había sido perfecto y que solo podía haber pasado de ese modo.

martes, 4 de septiembre de 2012

mi ventana

Miro por mi ventana. Anochece y no sé de dónde sale una dulce melodía, es pausada y es como si alguien tocase sin saber las teclas de un piano viejo. Sin embargo es bonita. No sé de dónde viene, pero no me importa. Quizás solo es mi corazón, quizás solo es mi melancolía. Quizás esas teclas pulsadas son lágrimas que caen una a una sobre mi duro corazón.

Miro por mi ventana. Anochece y veo a las gentes pasar. Todas van alegres, en grupos o en parejas. Son jóvenes. Quiero ser parte de ellos, pero estoy encerrada tras mi ventana como si nunca hubiera estado fuera. Quiero recordar que un día estuve fuera y reía. Mi vida no era gris, pero no lo recuerdo. Tampoco recuerdo qué hago aquí, ni cómo llegué. Pero no me importa.

Miro por mi ventana. Anochece y todo es gris. Miro como si pensara, como si reflexionara, pero todo está vacío en mi interior porque ya nada me importa.

Miro por mi ventana. Anochece. El otoño pronto volverá...

sábado, 1 de septiembre de 2012

una noche de septiembre


Siempre es difícil empezar una historia. Todas tienen un comienzo, por supuesto, pero esta historia es diferente si te la empiezo a contar una madrugada de marzo, una tarde de mayo o una noche de septiembre...

Una noche de septiembre la protagonista de este cuento sin hadas se sorprendería a sí misma llorando sobre un filete de pechuga sin razón aparente, pero sus razones son cientos. Se acaba de dar cuenta de que la única persona que escucharía sus lágrimas ha dejado de ser su principal motor para quedarse sentada en ese sofá siendo la mujer florero sin anillo.

Ya lo había decidido y ya no había vuelto atrás, pero eso tan solo fue una razón más para seguir llorando aquella noche de septiembre.

viernes, 17 de agosto de 2012

no te rindas


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

(Mario Benedetti: "No te rindas")

miércoles, 18 de julio de 2012

Soy yo

"No soy la que pensáis,
sino es que allá me habéis dado
otro ser en vuestras plumas
y otro aliento en vuestros labios,

y diverso de mí misma,
entre vuestras plumas ando,
no soy como soy, sino como
quisisteis imaginarlo."

Sor Juana Inés de la Cruz

viernes, 13 de julio de 2012

¿Qué nos ha pasado?

... ¿qué nos ha pasado? ¿por qué ya ni siquiera me atrevo a empezar esta carta con tu nombre? ¿por qué no tengo fuerza para mirar los sobres viejos? Quizás porque será demasiado duro darme cuenta de que hace meses que no sé nada de ti, que hace un par de años que lo nuestro dejó de ser amistad y se convirtió en una mera relación formal, un voy a mantener algo que murió hace tiempo solo por el cariño de aquellos años... pero... ¿qué nos ha pasado? ¿por qué parecíamos inseparables y ahora somos a penas unos desconocidos?

Me gustaría tener valor para poder sentarme contigo a tomar un café, pero tengo miedo de no encontrarte tal y como yo te recuerde. De haber cambiado, de que tú hayas cambiado... La verdad es que a veces miro tus fotos y pienso que ya no te conozco, que si nos cruzásemos por la calle no sabría reconocer...

Quiero escribirte una carta, pero ni siquiera sé cómo llamarte ahora. Quiero contarte la verdad, que sigo perdida, estancada en aquella muralla sin saber dónde está mi lugar. Quiero gritarse que necesito apoyo. Pero tengo miedo de que no respondas, porque me he dado cuenta de que tú intentaste seguir y ahí y yo, poco a poco, inconscientemente, he sido la que se ha alejado de ti. Si no quiero perderte tengo que dar ese paso, pero... ¿qué me ha pasado?

martes, 19 de junio de 2012

me he perdido

Hace tiempo que ando perdida. Creo que empecé a perderme en junio del 2007 o quizás fue en julio, no sé, pero sé que desde hace dos años no soy yo. Y sé que desde hace un año no tengo nada que ver con lo que un día fui. Los cambios son traicioneros, aparecen así de la nada y si van sin dejar huella, hasta que un día te miras al espejo, miras a tu alrededor y te preguntas dónde estás.

Sé que ya no soy esa chica insegura. La vergüenza no se interpone en mi camino cuando se trata de conseguir algo. Me gusta mi imagen. Me es completamente indiferente lo que alguien pueda pensar de mí. Quizás me he vuelto un tanto descarada.

Muchas veces ordeno mis recuerdos, los desempolvo y los miro con atención. Es curioso como la mayoría de las veces la distancia entre esos momentos y mi yo-presente se ha hecho tan grande que no los recuerdo como míos. Se trata de meras anécdotas, historias que un día ocurrieron, pero no a la chica que ahora escribe esto. Si son buenos, me pueden arrancar una sonrisa, pero los malos no surten en mí efecto alguno. Una mueca, un suspiro…... pero ya no duele más. Algunos incluso se han perdido entre la inmensidad del tiempo pasado, pero ¿sabes qué? Ni me duele ni me importa.
A pesar de ello, muchas noches recupero un trozo de lo que soy, me miro, miro a mi alrededor y me pregunto dónde estoy. Entonces me doy cuenta de que ando perdida o, tal vez, tan sólo se ha perdido una parte de mí.
Luego te miro a ti y tampoco sé dónde estás. Supongo que al igual que yo, andas perdido, creando la distancia entre los recuerdos empolvados. Pero en realidad es muy simple, hemos cambiado.

[julio 2009]

lunes, 4 de junio de 2012

gafas de sol

Muchas veces he deseado, hasta llegar a creerlo realmente, que las gafas de sol me hacen irreconocible. Como una capa de invisibilidad, que alguien llegue y de repente: "¡Uy! Si eres tú, no te había reconocido...".
Aquella tarde en la cafetería yo te esperaba con mis gafas de sol, sentada en una mesa bajo la sombra. Sí, con gafas de sol, para saber si tú me reconocerías bajo mi máscara de incógnito.
Entonces apareciste con tu camisa azul celeste. Te miré desafiante, luego hice como que no te había visto y te volví a mirar, a ver si me habías visto. Entonces sonreíste desde lejos y yo te respondí.
Luego estuve dándole vueltas. No sabía si estar enfadada porque mi capa de invisibilidad no funcionaba. Pero decidí ser feliz, porque con aquella máscara y desde la distancia me reconociste, sonreíste y yo te sonreí.

jueves, 31 de mayo de 2012

señales

Dejemos claro una cosa, yo no creo en las señales. Pero a veces el universo nos manda señales.
Quizás el maquillaje que se me cayó y manchó mi pantalón era una señal.
Quizás que el bar estuviese vacío aquella noche de viernes era una señal.
Quizás que no quedase tu cerveza favorita en el supermercado era una señal.
Quizás que me encontrase con otro amigo mientras te esperaba era una señal.
Quizás le doy demasiadas vueltas a la simple casualidad o quizás el universo me esté diciendo que deje de intentarlo.
Quizás, quizás, quizás...

miércoles, 30 de mayo de 2012

miedo a morir

En cierta ocasión leí, escuché o soñé que un crítico literario, que es lo mismo que un escritor de medio pelo, dijo que el momento de convertirse en escritor, y por tanto en creador, llega con la aceptación de la muerte propia. Bueno, quizás lo dijo algún premio novel. No importa.
Mucho se ha reflexionado sobre esto, pero lo que nunca nadie se ha atrevido a condesar es su miedo a morir. Miedo a cómo se muere, a dejar a todos aquí, al último recuerdo... a todo y de repente nada.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cómo expresar #1

¿Cómo puedo escribir palabras vacías sin decirte nada para ser capaz de decirte absolutamente todo lo que siento?

jueves, 12 de abril de 2012

a veces

A veces tengo la sensación de que toda mi vida se derrumba. Tal vez es un momento de flaqueza, tal vez un momento fugaz de lucidez, eso poco importa; luego vuelve todo a la normalidad […] Los años pasan […] y en vez de añadir algo a nuestras vidas, nos quitan lo poco que tenemos; siempre es lo mismo: deseamos una cosa con todas nuestras fuerzas, durante mucho tiempo, y cuando por fin lo conseguimos, es demasiado tarde, o es menos de lo que imaginábamos, o descubrimos que en el fondo no lo deseábamos con tanto ardor. Todos nuestros sueños son insignificantes cuando se materializan. En cambio, si perdemos algo, no hay consuelo. Así es la vida. Siempre lo supe, pero lo que no podía sospechar es que además todo ocurriera con tanta rapidez. Miro hacia atrás y no veo nada.

Una comedia ligera, Eduardo Mendoza

viernes, 6 de abril de 2012

combustión


Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.


Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.


jueves, 5 de abril de 2012

El infierno de los vivos

"El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio de infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio."

Las ciudades invisibles, Italo Calvino

martes, 20 de marzo de 2012

when will spring come



- ¿Cuándo vendrá la Primavera? - le preguntó ella.
- Cuando dejes de maldecirme por tu infelicidad.- respondió el Invierno.



domingo, 4 de marzo de 2012

un regalo desde la otra orilla del lago

Llegaste en un barca de madera, cruzando desde el otro lado del río. Yo te esperaba sobre las tablas mojadas del puerto. Me cogiste la mano y me la apretaste fuerte. Yo no me lo creía, pero en verdad estabas ahí. Aquello para lo que no estábamos preparados había ocurrido.

Me acerqué a tu butaca y me sonreíste. Entonces me dijiste al oído el que sería otro de nuestros secretos. Que aquello era un regalo, un regalo concedido para la despedida y como todo regalo debía ser disfrutado. Me pediste que riera, que gritara y cantara, que disfrutara de ese día como si fuese eterno.

Así lo hice, reí como nunca y guardé junto a ti uno de los mejores momentos de mi vida. Junto a los cientos que compartimos en vida.

Cuando llegó el momento de la despedida simplemente lo acepté, porque sabía que yo ya te había dado todo y tú a mí también. Apretabas mi mano con fuerza, tan real y tan fuerte... como tantas veces hice. Y como hice esa vez por última vez.

Entonces su mano se deslizó bajo mi tacto. Entonces te fuiste y solo quedó la paz.

viernes, 20 de enero de 2012


Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl Z; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl Z; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl Z; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl C + ctrl V; Ctrl Z; Ctrl Z; Ctrl Z; Ctrl Z...
Aquella mañana dediqué una hora de mi vida a maquetar los versos prefabricados de un escritor de medio pelo con un buen enchufe en la editorial que me daba de comer. Después de aquellos largos sesenta minutos, los versos estaban bien encuadrados, con su formato y su anotación en una bonita caja de texto. Respiré y guardé la labor. Por pura paranoia mía volví a abrir el documento, solo para respirar una vez más y comprobar que todo estaba en su lugar, tal y como yo lo había guardado. No respiré. El texto estaba, pero no estaba su cuadro que lo recogía verso a verso. Respiré y me armé de paciencia.
Una hora después y millones de Ctrl C + ctrl V; Ctrl Z el texto estaba otra vez en su lugar. Quise asegurarme de que no se perdiese y no vagase sin rumbo por el limbo virtual al que van las cosas que no guardamos o que eliminamos. Todo fue inútil, no se pegaba en otros documentos y no podía guardarlo en otro formato. Reaccioné sin cavilar, y arranqué el cable de su enchufe en la pared. Muerto el perro se acabó la rabia, que dicen en mi pueblo. Contuve mis instintos más asesinos y no lancé aquel aparato del demonio que llamaba ordenador por la ventana, o contra la cabeza de mi jefe, o contra el suelo, o golpearlo con el manuscrito, o con la silla o con... En fin, no produje daño alguno a bicho.
Necesité otra hora más para repetir mi labor. Dicen que no hay dos sin tres y que a la tercera va la vencida, así que a la tercera tuve por fin el texto maquetado, guardado y bien guardado. Aunque yo necesitaba un café y tuve que salir urgentemente a la cafetería de la esquina. Me pedí un café con leche y se me antojó un emparedado de jamon york y queso, uno de esos que ahora llaman sandwich mixto, vaya usted a saber por qué.
En resumen, aquella mañana dediqué tres horas de mi vida a repetir la misma tarea.
Por la tarde yo pensaba que las cosas irían mejor. Cuán grande sería mi sorpresa al descubrir tras cuatro horas de trabajo, que llevaba dos corrigiendo el texto bueno.
Decidí ir a por chocolate, pero la máquina del pasillo se quedó conmigo y con 10 céntimos míos, así como si fuese una señal del destino que yo no tomara chocolate... Así que me fui al kiosco de la esquina, en busca de algo con lo que lavarme el cerebro. Me decidí por la glamur, nada mejor que hojear un lavado instantáneo de neuronas.
En portada una actriz irreconocible a causa del botox o del photoshop, o quizás de ambos. Nunca me han gustado las personas de plástico, menos si están más maquilladas que la capilla Sixtina.
En la editorial, la directora de la revista hablándole a las mujeres sin personalidad de lo fuertes y estoicas que deben ser ante la vida. Al lado del texto, una foto de la susodicha. Paloma enorme de unos 50€ para disimular su enorme nariz en plan Rosi de Palma. Interiormente le deseé suerte con esa técnica, que yo me hubiese fijado en esa trompa de elefante no significaba que otros pudiesen hacerlo.
Pasé de hoja, ahí estaba de nuevo la directora. Con su chimenea presidiendo el salón de su cara. Y sin pamela. Realmente, hay casos en los que yo sí apoyaría lo de las operaciones estéticas para reducir tocha, digo, nariz. Érase una vez una nariz a una directora pegada...
Un hojas más un artículo con foto de la redactora. ¡Dios mio, qué espanto! ¿Guiña el ojo y pone morritos para disimular su poca belleza? Lo peor de todo es que quizás sí funcione... Pero, ¿en serio? ¿Qué es eso? ¿Masoquismo? Poner esas fotos al lado de famosas de plástico y ordenador... O quizás una estrategia de marketing (sea lo que sea el marketing) para demostrar cuán hermosas son las famosillas...
Hacia la mitad de la revista el horóscopo. Absténganse creyentes. Voy a tener problemas amorosos pero éxitos de trabajo... ¡y solo por haber nacido en cierto día! Qué potra... no me puedo creer que todos los sagitario vayan a pasar por las mismas dificultades que yo. Hoy me siento un poco más empática con el mundo. ¿Hasta ahí se nota la ironía o sigo?
Por cierto, ¿sabías que ojear una revista de moda durante más de diez minutos produce depresión en las mujeres? ¿Sabías que la mayoría de las estadísticas son falsas? ¿Sabías que el 68% de la población sabe que las estadísticas son falsas? ¿Sabías que el 89% de la población todavía cree en las estadísticas?
Cierro la revista y me pregunto en qué porcentaje estoy yo. Llego a la conclusión de que formo parte de ese 0,09% de margen de error en cualquier estadística inventada.
Vuelvo a casa y las noticias dicen que ha estallado la tercera guerra mundial, no sé si por cuarta o quinta vez en la última década... pero me da igual. Yo necesito dormir. Mañana será otro día.

Ctrl G

jueves, 19 de enero de 2012

El valle abandonado

¿Te imaginas estar tan solo durante tanto tiempo
que saldrías en medio de la noche
a arrojar al pozo el cubo de agua
para poder sentir que algo en el fondo
tira del otro lado de la soga?



Gilbert, 1925

sábado, 7 de enero de 2012

Las mujeres son de marte y los hombres de venus


¿Recordáis el libro "Los hombres son de Marte, las mujeres de
Venus"? Un profesor de lengua inglesa que trabaja en una universidad
americana nos ofrece este excelente ejemplo.
"Hoy vamos a experimentar con una nueva forma llamada "historia en
tándem". El proceso es simple. Cada persona se emparejará con la persona
que se sienta a su lado. Uno de ellos escribirá entonces el primer párrafo
de una historia corta. Su compañero leerá ese primer párrafo y añadirá un
segundo párrafo a la historia. Después, la primera persona añadirá el
tercer párrafo y así sucesivamente. Recordad releer lo que se ha escrito
cada vez para mantener la coherencia de la historia. Está absolutamente
prohibido hablar; la única comunicación entre ambos miembros de la pareja
la constituye lo que hay escrito en el papel.La historia termina cuando
ambos
estén de acuerdo en que lo ha hecho."
Esto que sigue lo presentaron dos de mis alumnos de lengua:
Rebecca y Gary
HISTORIA:
(primer párrafo, por Rebecca)
Al principio, Laurie no podía decidir qué tipo de té quería. La
camomila, que solía ser su favorita para las perezosas tardes en casa,
ahora le recordaba demasiado a Carl, quien una vez, en tiempos mejores,
dijo
que le gustaba la camomila. Pero necesitaba mantener a Carl fuera de su
mente a toda costa. Su posesividad era sofocante y, si pensaba demasiado
en él,volvía a tener ataques de asma. Así que la camomila quedaba
descartada.


 (segundo párrafo, por Gary)


Mientras tanto, el sargento Carl Harris, jefe del escuadrón de
ataque en órbita sobre Skylon 4, tenía cosas más importantes en que pensar
que las neuras de una cabeza hueca asmática con la que había pasado una
sudorosa noche hacía más de un año. "Sargento Harris a Geoestación 17",
dijo en su comunicador transgaláctico. "Órbita polar establecida. Por el
momento, sin signos de resistencia..." Pero antes de que pudiera cortar,
un rayo de partículas azulado surgió de la nada, haciendo un agujero en la
bodega de su nave. La sacudida causada por el impacto le proyectó a través
de la cabina.


 (Rebecca)


Se golpeó en la cabeza y murió casi instantáneamente, no sin antes sentir
un último remordimiento por haber tratado tan mal a la única mujer que
había sentido algo por él. Poco más tarde, la Tierra cesó sus futiles
hostilidades contra los pacíficos granjeros de Skylon 4. "El Congreso ha
aprobado una ley para abolir permanentemente la guerra y los viajes
espaciales", leyó Laurie una mañana en el periódico. La noticia la estimuló
y aburrió a un tiempo. Miró por la ventana, soñando con su juventud, cuando
los días pasaban lentos y despreocupados, sin periódicos que leer, ni
televisión que la distrajera de esa sensación de asombro inocente ante
todas las maravillas que descubría a su alrededor. "¿Por qué
hemos de perder nuestra inocencia para convertirnos en mujeres?", se
preguntó melancólicamente.


 (Gary)


No sospechaba que le quedaban menos de 10 segundos de vida. A miles de
kilómetros sobre la ciudad, la nave nodriza Anu'udriana lanzó el primero de
sus misiles de fusión de litio. Los estúpidos pacifistas que hicieron que
el Congreso aprobara el Tratado Unilateral de Desarme Aeroespacial habían
convertido la Tierra en un blanco indefenso para los imperios hostiles
alienígenas que habían determinado destruir la raza humana. Dos horas
después de la aprobación del tratado, las naves Anu'udrianas se
dirigían a la Tierra con suficiente armamento para pulverizar el planeta
entero.
Sin nadie que les detuviera, iniciaron de inmediato su diabólico
plan. El misil de fusión de litio entró en la atmósfera sin oposición. El
Presidente, en su cuartel general secreto submarino junto a la costa
de Guam, sintió la tremenda explosión que desintegró a la pobre tonta
de Laurie, junto con otros 85 millones de americanos. El Presidente
dio un puñetazo en la mesa de conferencias. "¡No podemos consentir esto!
¡Voy a vetar el tratado! ¡Vamos a borrarlos de nuestro cielo!"


(Rebecca)


Esto es absurdo. Me niego a continuar este simulacro de
literatura. Mi compañero de escritura es un adolescente semi-analfabeto,
violento y chauvinista.


(Gary)


¿Ah, sí? Pues tú eres una neurótica aburrida y ególatra, cuyos
intentos de escritura son el equivalente literario del Valium. "¡Oh! ¿Me
tomaré un té de camomila? ¿O debería tomarme algún otro PUTO TÉ? Oh, no,
sólo soy una descerebrada que ha leído demasiadas novelas de Danielle
Steele."


(Rebecca)


Gilipollas.


(Gary)


Zorra.


(Rebecca)


¡CABRÓN!


(Gary)
Guarra.

(Rebecca)
¡QUE TE DEN POR EL CULO, NEANDERTHAL!

(Gary)
Anda y tómate un té, puta.

(Profesor)
10. Me ha encantado.

jueves, 5 de enero de 2012

margaritas deshojadas

A veces me pregunto si enmarcar mis cuadernos cuadriculados con corazones de carbón sirvió para algo. Dónde dejé mis margaritas deshojadas o dónde fueron a parar los deseos que susurré a mis pestañas. ¿Tú también mirabas las estrellas antes de irte a dormir? ¿Leíste las cartas que escribía al aire?

martes, 3 de enero de 2012

el amor es ciego

‎"como Amor es ciego, y no se sirve sino de ciegos, él y ellos hacen las cosas de suerte que pocas veces se encumbren, y ésta es la causa por que los amantes, como ellos no ven, piensan que no los ven." 

Novelas amorosas y ejemplares,  María de Zayas y Sotomayor