viernes, 28 de enero de 2011

Bajo la lluvia de Madrid

Los días de lluvia siempre tienen algo especial, como siempre será especial ese café y aquel paraguas en aquella plaza...
Hubiera deseado que nunca parara de llover. Hubiera deseado que lloviese toda la tarde...

Tenía que haber llovido más. Lo suficiente para reaccionar debajo de un paraguas y no en la boca del metro.

No paraba de llover

Palpitando el recuerdo de un momento inolvidable, tan lejano está ese mes en el cual te conocí, tan ajena es la mirada que tus ojos me cedían cuando aquella noche que volvías conmigo no paraba de llover.
Extraño tus manos entrelazadas con las mías, cuando caminábamos por las calles y el invierno nos acompañaba. Echo de menos que halagaras mis labios mientras con tus dedos recorrías su contorno.

Dejo en blanco el final de nuestra historia. Dejo en mi memoria el recuerdo de tu rostro. Conservo en lista de espera el momento para verte y mantengo presente los besos que te dí.

martes, 18 de enero de 2011

los chicos de barrio no hablan francés

Ese terrible día en el que te das cuenta de que necesitas un hombre capaz de estar a la altura de donde tú quieras estar.

Ese terrible momento en el que te das cuenta de que los chicos de barrio no hablan francés.

domingo, 2 de enero de 2011

De bruces con la subjetividad

La realidad es algo demasiado subjetivo, es simplemente algo que está en tu cabeza tal y como tú crees que las cosas han pasado. Entonces llega el día en el que alguien te confiesa que algunas cosas no son como tú las tienes en la cabeza, que la gente hablaba, que la gente tiene otra realidad en la cabeza... es entonces cuando te das de bruces con la realidad y no sabes qué subjetividad es la menos subjetiva.

Hay que aprender a vivir con segundas impresiones.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Propósitos de Año Nuevo...

Dicen que lo que haces el primer día del año es lo que harás el resto del año.

El uno de enero de 2010 seguramente estaba haciendo las maletas, preparándome a despedirme de todos una vez más para continuar mi vida en Francia. Volvía a hacerlas para irme a Bélgica, Berlín y para de nuevo volver a la realidad de mi verdadero hogar. Y otra vez para Portugal, Madrid, casa de nuevo, Granada, Madrid, Sevilla, Madrid otra vez, Lyon, Madrid, casa, Madrid, casa... y mañana tendré que volver a hacerlas para Irlanda. Lo irónico es que el uno de enero de 2011 también estaré haciendo maletas, de lo que deduzco que me espera un 2011 movidito...

Algunos años he dedicado las noches de navidad a confeccionar mi lista de propósitos de Nuevo Año, al año siguiente comprobaba como había alcanzado la mayoría de mis metas. Este año mi intención era la misma, pero simplemente no puedo hacerlo. Por primera vez en mi vida no sé qué quiero.

No sé si quiero acabar la carrera y ponerme a trabajar y crear mi vida en Madrid. O irme a hacer un máster a Francia. O quedarme en España a hacerlo. O coger cuatro cosas e irme de auxiliar de conversación a Francia, Inglaterra, Alemania o Brasil. O sin nada más que yo misma irme a forjar mi futuro donde sea sin saber qué va a pasar mañana. ¿Y si no la quiero acabar y quier continuar un año más como este decidiendo qué hacer con mi incertidumbre? El abismo más grande que nunca se haya abierto ante mí.

Lo peor es que nada me ata en ningún sitio, vaya donde vaya tengo la sensación de que todo será difícil, tendré que luchar de nuevo por conseguir todo. Lo único que me ata está justo donde sé que no quiero estar y aunque llevo años luchando por ello, tampoco hay nada que aquí y ahora me ate. Incertidumbre...

Supongo que cuando llegue el momento sentiré qué es lo que quiero hacer. Como años atrás cuando no sabía qué hacer con mi futuro y llegó el día en el que no hubo dudas. Pero la espera ante este abismo es dura y nadie en este punto puede decidir por mí y el único consejo que sirve es seguir a mi corazón. Lo malo es que es mi corazón el que está en lo alto de una muralla y no sabe hacia qué lado saltar.

Por eso la única propuesta de Año Nuevo que pido para 2011 es que esté donde esté, con quien esté y haciendo lo que quiera que esté haciendo, que sea realmente lo que mi corazón ha elegido y que al final de año tan sólo pueda esbozar una sonrisa porque sé que estoy exactamente donde mi corazón me dice que esté. Tal y como ocurre este año.

...

"... olvidamos lo que decimos mucho más de lo que escuchamos, lo que escribimos mucho más que lo que leemos, lo que enviamos mucho más de lo que nos alcanza, por eso no contamos apenas con las ofensas que infligimos y sí en cambio con las que sufrimos, y por eso casi todo el mundo le tiene alguna guardada a alguien."

Tu rostro mañana, Javier Marías

lunes, 15 de noviembre de 2010

desahogo #1

Odio esas personas que se creen que todo lo que hacen ellas está bien. Que en ningún momento dan su brazo a torcer, porque, simplemente, ellas tienen razón y el resto no. Esas personas tan asquerosamente perfectas que no ven que más allá de su ego está su propia mierda que sólo ellos están soportando. Esas personas a las que el único modo de aguantarlas es bajar la cabeza y convencerlas de que ellas tienen razón, como si tuvieras que agradecerle su enorme sabiduría que te están transmitiendo. Esas personas que se creen que todo el mundo las admira, que lo están haciendo de puta madre y que su vida es sencillamente perfecta porque ellas son la personificación de la perfección en la Tierra, cuando realmente el mundo está harto de ellas y cada día avanza un pasito en la escala del odio, que lo están haciendo de puta pena, porque son tan mierda como el resto y al final van a acabar tan enmierdados y hundidos como los demás, o incluso más, porque desde alto la caída es más dolorosa.