jueves, 12 de abril de 2012

a veces

A veces tengo la sensación de que toda mi vida se derrumba. Tal vez es un momento de flaqueza, tal vez un momento fugaz de lucidez, eso poco importa; luego vuelve todo a la normalidad […] Los años pasan […] y en vez de añadir algo a nuestras vidas, nos quitan lo poco que tenemos; siempre es lo mismo: deseamos una cosa con todas nuestras fuerzas, durante mucho tiempo, y cuando por fin lo conseguimos, es demasiado tarde, o es menos de lo que imaginábamos, o descubrimos que en el fondo no lo deseábamos con tanto ardor. Todos nuestros sueños son insignificantes cuando se materializan. En cambio, si perdemos algo, no hay consuelo. Así es la vida. Siempre lo supe, pero lo que no podía sospechar es que además todo ocurriera con tanta rapidez. Miro hacia atrás y no veo nada.

Una comedia ligera, Eduardo Mendoza

viernes, 6 de abril de 2012

combustión


Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.


Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.


jueves, 5 de abril de 2012

El infierno de los vivos

"El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio de infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio."

Las ciudades invisibles, Italo Calvino

martes, 20 de marzo de 2012

when will spring come



- ¿Cuándo vendrá la Primavera? - le preguntó ella.
- Cuando dejes de maldecirme por tu infelicidad.- respondió el Invierno.



domingo, 4 de marzo de 2012

un regalo desde la otra orilla del lago

Llegaste en un barca de madera, cruzando desde el otro lado del río. Yo te esperaba sobre las tablas mojadas del puerto. Me cogiste la mano y me la apretaste fuerte. Yo no me lo creía, pero en verdad estabas ahí. Aquello para lo que no estábamos preparados había ocurrido.

Me acerqué a tu butaca y me sonreíste. Entonces me dijiste al oído el que sería otro de nuestros secretos. Que aquello era un regalo, un regalo concedido para la despedida y como todo regalo debía ser disfrutado. Me pediste que riera, que gritara y cantara, que disfrutara de ese día como si fuese eterno.

Así lo hice, reí como nunca y guardé junto a ti uno de los mejores momentos de mi vida. Junto a los cientos que compartimos en vida.

Cuando llegó el momento de la despedida simplemente lo acepté, porque sabía que yo ya te había dado todo y tú a mí también. Apretabas mi mano con fuerza, tan real y tan fuerte... como tantas veces hice. Y como hice esa vez por última vez.

Entonces su mano se deslizó bajo mi tacto. Entonces te fuiste y solo quedó la paz.